Sentir que pase lo que pase siempre estarás esperando por mí es lo que me llena de mucha felicidad y temor a la vez de que al voltear no te encuentres ahí.
-No quiero hablar más de eso, no entiendes que no quiero pelear –grito Janus muy enojado mientras intentaba calmar a Carolina –Vamos, solo termina el recorrido y nunca más volveré a fastidiarte.
-Eso es lo que no quiero, puedes dejar de gritarme.
-¿Gritarte? Pero apenas y estoy levantando la voz –dijo Janus bajando el tono de voz, acercándose donde Carolina para tapar suavemente su boca como si no quisiera peleas buscaba una paz neutra, donde solo existiera el sonido del viento tambaleándose de una lado a otro.
¿Qué estas haciendo? Me preguntaba a mí misma, el por qué no era capaz de sacar su mano sobre mi boca pero entre más sentía sus manos sobre mi piel sentía como ambos nos conectábamos bien.
Se sentía como volar al cielo mientras lo veía a los ojos como si este lugar lleno de extraordinarias especies nunca tuviera fin. Me sentía en las nubes, como si… pero fue ahí que me dí cuenta que todo lo que una vez subió tiene que bajar y sin consentimiento mi cuerpo dejo de flotar.
Confie ciegamente en él otra vez, puse mis dos manos al fuego así que al caer fue muy doloroso.
Sí, es verdad que se siente bien aquel sueño del paraíso prometido pero al final del cuento solo es un tonto sueño.
-Suéltame –grito Carolina quitando la mano de Janus bruscamente. No se entendía la razón pero muy enojada lo empujó hacia un lado y sin decir nada más se fue de aquel lugar.
Debo alejarme de él, cada día es como un tremendo tormento de sentimientos y recuerdos, tengo tanto miedo que otra vez se vuelva a ir y se aparte del camino como un fantasma.
Lo misterioso de un fantasma es que todo el mundo habla de ellos, simulando haberlos vistos pero verdaderamente son muy pocos los que los han logrado ver igual que un amigo.
Muchos alardean tener los “mejores amigos” sin embargo solamente quieres atención y buscas a gritos de esperanza poder por fin encontrarnos al menos uno, lo mismo es con el amor…
Te pasas la vida tratando de encontrar a aquella persona especial que será tu alma gemela, que en el camino del transcurso te olvidas cuales eran las características que buscabas hasta el punto que sin papel o lista puedes identificarlo que será él o ella…pero eso tampoco existe.
El amor es inconsciente
El amor… el amor es universal, es para todas aquellas personas que están dispuestas a amar y ser amadas, dando todo por el otro mutuamente. Es un sentimiento de cariño y aprecio que se entre seres a los que más queremos en este mundo.
La verdad es que no se mucho sobre el amor. Tengo una idea de lo que podría ser, pero no esté bien definido, supongo que el amor es como los fantasmas puesto que todo el mundo habla de él pero muy pocos lo han visto.
Es fácil confundir el enamoramiento con el amor ya que tienen un sentimiento casi similar. Amar, es enamorarse de las mismas personas cada día. Enamorarse de sus deliciosas comidas, de su paciencia infinita, de su corazón eterno y sus dulces caricias, pero amar a ese ángel que vemos cada día a nuestro lado dándonos nuestros buenos roches, y protegiendo como tal guerrero en tiempo de batalla de cualquier daño u ofensa que nos lastime. Así es el amor materno y paterno.
Es en los momentos oportunos y difíciles cuando uno debe expresar ese amor a tus seres queridos: “Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”
Para mí el amor es una cosa, que se da de pronto en forma natural lleno coraje y valentía, con un fuego único y violento, tal como un volcán reprimido que lo creíamos dormido que estalla sin avisar y no hay nada que lo detenga. Hay ternura en su mirada pura, hay dulzura en sus labios si te nombran y hasta hay una luz especial que le rodea en todo momento con una suave caricia en su sombra oculta; si lo fuerzas…se marchita, y sin tener un comienzo llega al final.
El amor es a veces sacrificio. Saber que la persona que amas no te ama, y tiene a otra persona especial que le hace sonreír y volver las penas en alegrías; si tú realmente le amas, no te importaría si tu corazón se quiebra o llora sangre por dentro puesto que amas tanto, que deseas su felicidad, no la tuya, la de él. Hay otra persona que le hará reír y alegrar su vida más que tú. Ese vacío que dejo en ti, ya con el tiempo alguien lo ocupara. Un amor desinteresado y sincero.
El amor, te cambia totalmente, te vuelve más alegre tu día y sientes que hay sol aunque caiga lluvia todos los días.
Es algo loco, tú ríes… piensas en él, tú cantas…piensas en él, tú miras tv…piensas en él, tú estudias…piensas en él y, hasta vas a los servicios higiénicos… y lo encuentras en tus pensamientos. No paras ni un solo momento de pensar en él, y hasta tu propio inconsciente, te hace soñar con él.
Exactamente como…pienso en él, tal vez sí es realmente aquel que estaba esperando, tal vez sí es Janus en realidad. ¿Pero qué hago acá? Ya no debo de huir, en lo contrario me apresurare en alcanzarlo ¡Espero que no se haya ido!
-Janus ¿Estas acá? Perdóname por haberme ido así y dejarte solo en un lugar que no conoces muy bien.
Mientras más lo busco, siento como si mi corazón palpitara como si su presencia estuviera cerca de mí. Me he equivocado en muchas cosas en lo largo de mi vida pero mi corazón es como un radar, siempre soy la mejor en encontrarlo.
-¿Janus? ¿Dónde estás?
-Pues acá ¿No ves? Realmente haces mucha bulla –dijo Janus tratando de abrir sus ojos –Esta vez sí que te tardaste mucho. “Eres muy predecible”
Esas palabras por alguna razón me sonroja cada vez que lo escucho, como si me intimidara y mi cuerpo reaccionara involuntariamente.
-¿Predecible? ¿A qué te refieres? –pregunto Carolina un tanto confundida.
-Pues sí –dijo Janus mientras se levantaba, acercándose donde Carolina –Sabía que no me dejarías.
No puedo entender cómo es que me conoce tan bien, como es que puede confiar ciegamente en mi sin palabra alguna. Debo irme…debo irme de aquí.
-No digas tonterías –dijo Carolina mientras rápidamente caminaba en dirección opuesta a Janus. Mientras este corriendo tras ella, la logro alcanzar con facilidad y evitando que se escape le da un abrazo por la espalda.
-Ya no te puedo esperar más–respondio Janus mientras abrazaba fuertemente a Carolina por la espalda, era claro que no quería que se fuera de aquí y de su vida.

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